viernes, 20 de octubre de 2017

Ejercicios para el dolor de espalda

Hola de nuevo amigos,
En el presente artículo os hablaré de uno de los problemas de espalda más comunes, junto con algunos ejercicios e información al respecto.


En primer lugar, aclarar que los problemas asociados a los dolores de espalda son muy comunes. Son muchos los clientes que vienen a los centros deportivos en busca de mejorar su vida diaria.
La hernia discal es el problema de espalda por excelencia. Una hernia de disco lumbar (discal) se produce cuando parte del disco intervertebral se desplaza hasta la  parte nerviosa, la presiona, y por consecuencia provoca alteraciones nerviosas por esa misma compresión, y en la cual aparece dolor.

Las hernias nos pueden alcanzar diversas partes de nuestra columna (en la parte cervical, dorsal y lumbar). Los síntomas que podemos sentir son varios; desde lumbalgia, hasta ciática en los peores casos. En los casos más graves, es precisa una intervención quirúrgica paran minimizar la gravedad.
En cualquier caso, hay que hacer caso en primera instancia a nuestro médico de confianza, del cuál puede ser que nos derive a un centro deportivo para minimizar los dolores.
Aquí entra en cuenta, nuestro trabajo como profesionales del deporte. En primer lugar, hay que tener en cuenta que hay varios y diferentes signos de gravedad o síntomas. Hay que tener en cuenta una premisa muy importante: En caso de DOLOR, no hay que realizar ejercicio. Los ejercicios a realizar deben estar pautados por un técnico deportivo, y realizarlos de manera controlada. Podemos decir que la práctica de ejercicio físico es fundamental en la prevención de dolores y mejorar nuestra vida diaria.

A nivel general, una buena introducción cuando los pacientes con hernia discal inician un programa de actividad física, es empezar con trabajos cardiovasculares, siendo de los más aconsejables caminar, ya que es un tipo de ejercicio que podemos controlar, a cada paso que damos, y que según vayamos teniendo sensaciones, podemos ir variando de intensidad. Dentro de esta primera etapa, introduciríamos los estiramientos de piernas y muy suavemente, y de manera muy controlada, de la zona lumbar. Un ejemplo de estiramiento seria, de espaldas al suelo, flexionar una pierna con el pie contra el suelo, elevar la otra en semiflexión, ayudándote con ambos brazos, llevando suavemente la rodilla hacia el pecho, elevar también la cabeza. Es importante que la columna en todo momento esté recta.















Todos estos estiramientos los podemos también realizar con material auxiliar como fitball y una colchoneta.
En una segunda etapa del ejercicio físico, deberíamos introducir un incremento progresivo del trabajo aeróbico, notando nuestras sensaciones. También sería importante empezar a introducir el levantamiento de pesos (poco peso) pero sobretodo y lo más importante, con una postura correcta.






















Cuando llevemos entre 2 y 3 meses realizando actividad física de manera regular y continuada, realizaremos ejercicios que deberemos seguir toda nuestra vida a modo de prevención. En esta etapa, es aconsejable introducir ejercicios de flexión, estabilidad lumbar, fuerza, y ampliando el rango de posibilidades del ejercicio cardiovascular.
Nuestro objetivo será hacer movimientos controlados, con unas posturas correctas y de manera controlada. Una buena educación postural nos ayudará a fortalecer y por lo tanto, a proteger la zona en cuestión.

También es importante ampliar nuestro abanico de ejercicios en el medio acuático, de manera que realizaremos dentro del agua movimientos controlados, ya que el agua hace que no tengamos impacto en nuestros discos, y así de paso mejoraremos nuestra movilidad articular y fortaleceremos nuestro abdomen (súper importante para mejorar la funcionalidad de nuestro cuerpo en general). Tener en cuenta que no todos los estilos son convenientes cuando tenemos esta patología.
Otra de las actividades dirigidas más adecuadas para la hernia discal, son el Pilates, y las clases de reeducación postural.


en piscina (ej.1)
en piscina (ej.2)


en actividades dirigidas como pilates


Resumiendo, una vez más, nos podemos aprovechar muchísimo de los beneficios de la actividad física, siempre y cuando los hagamos de manera PROGRESIVA y CONTROLADA