jueves, 17 de noviembre de 2016

La importancia de la educación alimentaria en los niños


Varias noticias nos invaden día a día cuestionando la salud alimentaria de nuestros hijos.

¿Realmente les enseñamos a que han de comer para crecer sanos?

Últimamente se ha debatido mucho sobre dietas estrictas y restrictivas para los más peques, debido a que los padres se alimentan de ese mismo modo, aunque hay una gran diferencia, ya que ellos están creciendo y necesitan ahora más que nunca alimentarse correctamente.

Por otro lado, miles de casos de obesidad infantil. Donde nos contentamos mientras nuestro hijo coma, sin mirar la cantidad, ni si lo que está comiendo le aporta algo más que calorías vacías.

Pues sí, creo que es hora de que seamos conscientes y tomemos una solución. También nos daremos a nosotros mismos la oportunidad de aprender a comer y conocer varias formas de hacerlo.

En la escuela les enseñan lo que es la pirámide alimentaria. Luego piensan que ya está todo solucionado, el niño ya ha aprendido a comer por arte de magia. Es un proceso en el que todos debemos formar parte.

Tanto en la escuela, en casa, familiares cercanos, etc.
También hemos de saber que se ha de predicar aquello que se enseña porque siempre el niño va a empaparse de lo que está viendo. Si en casa observa que se come con mucha bollería y le intentamos dar a él fruta, nos va a decir que la comamos nosotros. 

De ahí la gran importancia de la consciencia.

¿Qué métodos podemos utilizar para ser conscientes?

El primer paso es aprender nosotros a saber comer. Nos vamos a informar, preguntar a especialistas, mirar la etiqueta de los alimentos y saber de qué se componen para valorar uno mismo si es bueno o no, hacer compras inteligentes, confeccionar nuestro menú semanal, etc.

El segundo paso muy importante y que apenas le damos valor. Cuando preparamos la mesa, vamos a hacerlo en familia, que todo sea un trabajo en equipo. Desde bien pequeños fomentar esto es fundamental. Todos ponemos la mesa, en el caso del peque nos ayuda en todo lo que pueda y le animamos, que vea que lo que está haciendo es algo bueno. Servir la comida, siempre equilibradamente y explicarle que algo divertido vamos a comer, si hace falta decorarle el plato con forma de animal o algo, le seducirá más a la hora de llevarse el alimento a la boca.

Es muy importante que si vuestro hijo no quiere comérselo cojáis y corriendo le hagáis otra cosa que a él le guste, así se fomenta que se acostumbre a comer lo que solo él quiere.

El tercer paso, mediante pegatinas verdes (estilo “supernany”), al lado del menú que colgaremos en la nevera vamos a poner una hoja con dibujos de alimentos en el que cada día le pongas una pegatina verde interactuando con tu niño y felicitándole porque ese día ha conseguido más súper poderes de Superman, o súper poderes de princesa, o lo que vosotros veáis que le gusta, relacionado con algún dibujo o cuento…

De esta manera él se motiva y no tendréis que utilizar el método de comer a la fuerza o la frase de comételo porque te lo digo yo y punto. Él tiene que coger consciencia que lo que está comiendo es algo bueno y el entorno en el que este proceso sucede es muy bueno para jugar y divertirse con lo que hace. 

Reafirmar cuando algo se hace bien.

Cuarto paso es saber qué es lo que deben comer.

Mañana  





1 vaso de leche vegetal                              



1 pieza de fruta
    
Cereales no refinados




Media mañana     
   
Bocadillo de semillas con tomate, aceite y  queso fresco de cabra.                                                                      



                                               
  
Comida   
             
Ensalada con zanahoria, tomate, pepino…                       
Arroz a la cubana con huevo
1 pieza de fruta





Merienda             

Crepe de avena con fruta
Frutos secos
                              



                             


Cena  
                
Puré de calabaza                             
Merluza al horno con patatas
Yogur natural



Este menú de un día es orientativo.

Si es importante que le enseñéis a comer alimentos no procesados e integrales.

Evitar pan, pasta, cereales, arroz, azúcar y sal refinada.
Estos carecen de alimento porque la harina la someten a un proceso de refinamiento en el que pierde todos sus nutrientes (el mismo caso pasa con el azúcar y la sal).

Integral no significa que sea para adelgazar. Siempre tenemos la tendencia a clasificarlo como tal, aunque vamos a definirlo como alimentos que mantienen todas sus propiedades.

Importante comer 3 veces por semana legumbres, aumentar ración de frutas y verduras, alimentos de temporada, alimentos frescos, comer frutos secos y semillas, etc.

Aprender a descubrir alimentos nuevos. Personalmente mi experiencia con la alimentación me la ha dado un conjunto de cosas y conocimientos que he aprendido desde pequeña, en mis estudios y posteriormente investigando por mi propia cuenta. 
Siempre aprenderás algo nuevo que podrás aportar a tus hijos.

Crecer felizmente, comiendo felizmente, corriendo libre felizmente y todo lo que quieres felizmente.

Porque nuestra vida son momentos, momentos que con el paso del tiempo reflejan nuestro estado interno. Si te alimentas bien, brillaras desde dentro.

Empieza ahora mismo a jugar con tus hijos.

“¿Qué tengo escondido en la mano?”
“¿Una cereza o una nuez?”
“Si lo aciertas te regalo uno de los dos súper alimentos”.

Aquí os dejo un podcast del programa de “Radio Pomar”, donde mi querida presentadora Raquel me entrevista sobre este tema. 




Entrevista sobre la alimentación infantil




















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